A lo largo de muchos siglos, aquí y allá, y en circunstancias
extremas, los seres humanos han expresado, en pocas y bien escogidas palabras,
una sabiduría señalada por el doble destello de la intuición
y la inteligencia, presentando en forma de proverbios ideas y sentimientos
que atraviesan épocas enteras con la misma exactitud y fineza que
poseían en el momento en que fueron creados. Fáciles de recordar,
esos aforismos o sentencias se han conservado mejor y más nítidamente
que las estelas de piedra o los vasos de cerámica. A primera vista,
podrían parecernos trágicos, amargos incluso, o irónicos
y también hermosos, pero tal es la condición humana, enfrentada
al paso de sus años y modelada por las experiencias vitales. Tal
es la sabiduría existencial de los proverbios.
