La Kábala ha fomentado, a través de los siglos, el estudio
profundo en las almas seriamente indagativas de una excepcional vía
cognoscitiva, pero también ha padecido una perjudicial vulgarización
que halla sus orígenes en las postrimerías de la Edad Media.
En este último sentido, se trata de una Cábala con "c",
es decir, de un recurso adventicio, típicamente adivinatorio, orientado
hacia el cálculo ganancial...
Luego de definir claramente tan opuestos criterios, el lector es introducido
en el origen y significado del alfabeto hebraico, y en las estrechas relaciones
de Kábala con Armonía, Infinito, Eros, Herejía, Profecía,
Baal Shem Tov y Arbol de la Vida, además de aportar consideraciones
muy lúcidas sobre el Génesis. El autor observa que la Kábala
es un método por el que el discípulo se desgaja, se pule y
se adelgaza hasta transformarse en pura ilusión. El aprendizaje de
esta desnudez complementaría las vestiduras que la Ley Escrita y
fija propone para la edad reglamentaria, los 40 años, que señalarían
el ingreso en esa segunda mitad de la vida que C.G. Jung atribuía
al cielo, o sea, al vacío interestelar: estratosfera no siempre respirable
para los pulmones humanos, y muchas veces hasta prohibida por los celosos
guardianes de la Torá que, como se sabe, fue dada para este mundo...
Se corre aquí le velo tras el cual se oculta uno de los misterios
más augustos, que merece ser mirado muy de frente.
