Decía Huanchu Daoren en el siglo XVII en su Retorno a los orígenes
que "los ojos y los oídos, al ver y oír son saqueadores
externos; las emociones, los deseos y las opiniones, son saqueadores internos.
Mas si está despierta y alerta la mente, y se mantiene a distancia
en medio de todos ellos, estos saqueadores cambian y se convierten entonces
en miembros del hogar".
El eje sereno se adentra en la rueda de nuestras emociones y nos muestra
como nos pueden llevar a la depresión, la nostalgia o al entusiasmo
y como nos ayudan en el vivir cotidiano. Pero únicamente el eje sereno
que sutilmente las mueve dota de sentido a nuestros actos y promueve desde
su centro una amable regeneración de nuestras redes neuronales. Unicamente
el eje conoce de antemano la dirección de la rueda, porque es a partir
de sí que nace el movimiento, se recorre el camino y se llega a la
meta.
